Septiembre está a la vuelta de la esquina. Para muchos adolescentes eso significa volver a los horarios, los deberes, los exámenes y, por supuesto, las clases de inglés.
Después de varias semanas de vacaciones, es normal que a tu hijo le cueste un poco volver a utilizar el inglés con la misma facilidad que durante el curso. Puede tardar más en recordar una palabra, confundir algún tiempo verbal o sentirse menos seguro cuando tiene que hablar.
Por eso, preparar el inglés antes de empezar el instituto no significa pasar todo agosto haciendo ejercicios. Lo más útil suele ser volver a activar lo aprendido, comprobar qué conocimientos siguen ahí y detectar posibles lagunas antes de que empiecen las clases.
¿Por qué conviene repasar inglés antes de septiembre?
Durante el verano, muchos alumnos dejan de utilizar el inglés durante varias semanas. Cuando vuelven a clase, necesitan un poco de tiempo para recuperar el ritmo.
Esto se nota especialmente cuando tienen que utilizar el idioma de forma activa. Un adolescente puede reconocer una estructura al verla en un ejercicio y, sin embargo, dudar cuando tiene que utilizarla en una conversación o escribir una frase por su cuenta.
No significa necesariamente que haya olvidado lo estudiado. Muchas veces simplemente necesita volver a practicar. Por eso, agosto puede ser un buen momento para hacer una revisión sencilla y empezar septiembre con algo más de confianza.
1. Averigua qué nivel de inglés tiene realmente tu hijo
Antes de decidir qué debe estudiar, merece la pena saber qué necesita mejorar.
La nota del instituto puede dar información útil, pero no siempre refleja todo lo que un alumno sabe hacer en inglés. Un estudiante puede sacar buenas notas y tener dificultades para mantener una conversación, entender un audio o escribir sin recurrir constantemente al traductor.
Por eso, una prueba de nivel de inglés puede ser una buena forma de empezar. Permite saber qué contenidos domina y dónde aparecen las principales dificultades.
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Uno de los errores más habituales es pensar que preparar el inglés para septiembre significa volver a estudiar todo lo que se ha visto durante el curso anterior, pero no es necesario.
Si tu hijo mezcla los tiempos verbales, por ejemplo, será mucho más útil trabajar esos contenidos que ponerse a memorizar listas de palabras que ya conoce. Lo mismo ocurre con el speaking. Si entiende bastante bien el inglés pero se bloquea cuando tiene que hablar, hacer ejercicios de gramática durante horas no va a resolver el problema.
Antes de empezar a estudiar, intenta responder a una pregunta: ¿Qué es lo que más le cuesta? Y a partir de ahí será mucho más fácil decidir qué merece la pena repasar.
3. Recupera una pequeña rutina de inglés
No necesitas que tu hijo estudie inglés una hora todos los días durante agosto. De hecho, empezar con una rutina pequeña suele ser mucho más fácil de mantener. Unos 15 o 20 minutos varios días a la semana pueden servir para volver a acostumbrarse al idioma.
Un día puede escuchar un vídeo corto. Otro puede repasar vocabulario. Otro puede hacer unos ejercicios de gramática. También puede dedicar unos minutos a hablar en inglés. La idea es sencilla: que el inglés vuelva a formar parte de su rutina antes de que llegue septiembre.
4. Utiliza contenidos que le interesen
No todo el repaso tiene que parecerse a los deberes del instituto. Si a tu hijo le gustan los videojuegos, puede jugar en inglés. Si sigue alguna serie, puede ver un episodio con audio en inglés. Si le gusta el fútbol, puede buscar entrevistas o vídeos de jugadores.
También puede escuchar canciones, ver vídeos de YouTube o seguir contenido relacionado con sus aficiones. El objetivo no es convertir todo lo que hace durante el día en una clase de inglés. Simplemente se trata de que vuelva a encontrarse con el idioma de una manera que le resulte natural.
5. Dale un poco más de importancia al speaking
Hay adolescentes que llegan a septiembre con una buena base de gramática, pero con poca seguridad para hablar. Es una situación bastante frecuente. Entienden lo que leen, pueden hacer ejercicios y conocen bastante vocabulario, pero cuando tienen que hablar empiezan los bloqueos: "Sé lo que quiero decir, pero no me sale en inglés."
Para mejorar esto hace falta practicar. Y no tiene por qué ser complicado. Puedes empezar con preguntas sencillas:
- What did you do last weekend?
- What was your favourite thing about your holidays?
- What are you going to do when school starts?
- What would you like to improve this year?
No es necesario corregir cada error mientras habla. Al principio es más importante que consiga expresarse y vaya ganando soltura. En este artículo te cuento un poco más sobre qué puede estar pasando y qué consejos te doy para que tu hijo se suelte más con el speaking.
6. Repasa vocabulario dentro de frases
Memorizar listas de palabras puede parecer una buena forma de avanzar, pero saber la traducción de una palabra no significa necesariamente saber utilizarla. Es más útil aprender vocabulario dentro de frases.
En lugar de memorizar:
improve = mejorar
mejor:
I want to improve my English this year.
Así tu hijo aprende no solo qué significa una palabra, sino también cómo se utiliza. Este pequeño cambio puede ayudar bastante cuando llegue el momento de escribir o hablar.
7. No te olvides del listening
Durante el curso, los alumnos suelen acostumbrarse al tipo de inglés que escuchan en clase. En septiembre pueden encontrarse con audios, vídeos o personas que hablan un poco más rápido o con un acento diferente. Por eso es buena idea mantener algo de listening durante el verano.
No hace falta entender cada palabra. De hecho, intentar traducirlo absolutamente todo puede hacer que la actividad sea mucho más difícil. Es mejor empezar con vídeos o audios cortos y preguntarse:
- What is it about?
- What happened?
- What is the main idea?
Si entiende la información principal, ya está haciendo un buen ejercicio de comprensión auditiva.
8. Haz una pequeña comprobación antes de empezar el curso
Una semana antes de volver al instituto puedes hacer una revisión muy sencilla. No hace falta preparar un examen en casa. Basta con comprobar si tu hijo puede:
- Hablar durante unos minutos sobre sí mismo.
- Contar qué ha hecho durante las vacaciones.
- Utilizar los principales tiempos verbales que estudió el curso anterior.
- Escribir un texto breve sin utilizar un traductor.
- Entender la idea principal de un vídeo corto en inglés.
Si tiene dificultades en varias de estas tareas, puede ser una señal de que necesita reforzar algunos contenidos antes de que avance el curso.
¿Y si mi hijo empieza el curso con muchas lagunas?
Aquí es donde conviene actuar cuanto antes. Cuando un alumno arrastra dificultades de cursos anteriores, los nuevos contenidos pueden resultar cada vez más complicados. Un estudiante que todavía tiene problemas con los tiempos verbales básicos tendrá más dificultades cuando empiece a trabajar estructuras más avanzadas.
Lo mismo ocurre con el vocabulario o la comprensión. En estos casos, el objetivo no debería ser únicamente aprobar el siguiente examen. Primero hay que descubrir qué está fallando y trabajar esa base. En este otro blog te cuento un poco más sobre qué hacer si el inglés también se te resiste a ti pero quieres ayudar a tu hijo: Cómo puedes ayudar a tu hijo aunque no sepas inglés.
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Ver las clases de ESO y BachilleratoPreparar septiembre no significa estudiar todo el verano
Si quieres que tu hijo empiece el instituto con una buena base de inglés, no hace falta llenar agosto de ejercicios. Un poco de práctica, una rutina sencilla y actividades que realmente le interesen pueden ser suficientes para volver a activar el idioma.
Y si al hacer esa revisión aparecen dificultades, cuanto antes se sepan, más fácil será decidir cómo trabajarlas. Septiembre puede ser un buen momento para empezar el curso con una idea clara de lo que necesita tu hijo y de cómo ayudarle a mejorar.
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