Septiembre empieza y con él vuelven los libros, los horarios y los primeros deberes. También vuelven esas frases que muchos padres ya conocen: "No entiendo el ejercicio", "esto no me sale" o el clásico "el inglés se me da fatal".
Un suspenso puede ser una señal de que algo no funciona. Pero normalmente no es la primera. Antes de que llegue una mala nota, suelen aparecer pequeños cambios en la forma en la que el adolescente estudia, habla del inglés o se enfrenta a los deberes. Saber detectarlos a tiempo puede marcar bastante diferencia. Estas son 5 señales de que tu hijo necesita refuerzo de inglés y, sobre todo, cuándo merece la pena hacer algo al respecto.
1. Estudia, pero las notas no mejoran
Tu hijo se sienta a estudiar antes de un examen, hace ejercicios, repasa e incluso puede pasarse una tarde entera con el libro delante. Sin embargo, llega el examen y la nota sigue siendo la misma. Cuando ocurre una vez, no significa gran cosa. Un examen puede salir mal por muchos motivos. El problema aparece cuando se convierte en una dinámica.
Si estudia inglés pero comete una y otra vez los mismos errores, puede que el problema no sea que no se esfuerza lo suficiente. Puede que esté estudiando de una forma que no le ayuda o que tenga lagunas de cursos anteriores que le están dificultando avanzar.
Por ejemplo, puede memorizar cómo se forma el Present Perfect y aun así no saber cuándo utilizarlo. Puede aprender veinte palabras para un examen y olvidarlas la semana siguiente. En ese caso, mandarle que estudie más probablemente no sea la solución.
2. Hace los ejercicios, pero no sabe explicar por qué
Esta señal es más difícil de detectar porque, a simple vista, parece que todo va bien.
Tu hijo hace un ejercicio de gramática y acierta varias respuestas. Le preguntas por qué ha elegido ese tiempo verbal y no sabe explicarlo. Quizá reconoce el tipo de ejercicio porque ya lo ha hecho antes. Quizá recuerda que "con yesterday va el pasado", pero no entiende realmente cómo funciona la estructura.
Mientras los ejercicios sean muy parecidos a los que ha practicado, puede salir adelante. El problema aparece cuando el examen cambia el formato, mezcla contenidos o le pide utilizar la gramática en un writing. Aprender inglés no consiste solo en reconocer la respuesta correcta. También hay que saber utilizar lo aprendido cuando el ejercicio cambia.
3. Entiende bastante inglés, pero no consigue hablar
"Lo entiendo, pero no sé hablarlo." Es una frase que escuchamos bastante y que puede esconder un problema más importante de lo que parece. Hay alumnos que tienen bastante vocabulario, hacen bien los ejercicios escritos y entienden textos sencillos, pero se bloquean en cuanto tienen que responder en inglés. Buscan las palabras. Traducen mentalmente. Se corrigen antes de terminar la frase. Y al final acaban diciendo lo mínimo posible.
Esto no significa que necesiten hablar perfectamente. Un alumno puede cometer errores y tener un buen nivel. Lo preocupante es que evite hablar porque siente que no sabe hacerlo. Si tu hijo responde siempre con monosílabos, cambia al español en cuanto puede o directamente evita situaciones en las que tenga que hablar, el speaking probablemente sea una de las áreas que más necesita practicar.
De hecho, puede ocurrir que un alumno apruebe inglés pero no sepa hablarlo con soltura. Si este es vuestro caso, te recomendamos leer también nuestros artículos sobre dificultades habituales en adolescentes con el inglés.
4. Traduce todo antes de entenderlo
Buscar una palabra que no conocemos es completamente normal. El problema empieza cuando traducir se convierte en la única forma de trabajar con el inglés. Hay adolescentes que no leen una frase hasta el final sin intentar traducir cada palabra. Otros escriben primero todo en español y después intentan pasarlo al inglés. El resultado suele ser el mismo: tardan muchísimo, dependen demasiado del traductor y, cuando tienen que hablar, no encuentran la forma de construir una frase por sí mismos.
Aprender inglés implica ir desarrollando cierta autonomía. No hace falta conocer cada palabra para entender una frase ni entender cada palabra para seguir una conversación. Si tu hijo utiliza el traductor constantemente para hacer los deberes, no significa que no pueda utilizarlo nunca. Significa que quizá necesita aprender cómo enfrentarse a una dificultad sin depender de él para todo.
5. Ha empezado a decir que odia el inglés
Esta es probablemente la señal que más fácilmente se pasa por alto. "Odio el inglés" puede significar simplemente que no le gusta la asignatura. Pero también puede significar otra cosa: que lleva tiempo sintiéndose incapaz de hacerla bien.
Cuando un adolescente suspende varias veces, no entiende lo que está haciendo o se compara constantemente con compañeros que parecen avanzar más rápido, es fácil que termine asociando el inglés con frustración. Y cuando aparece esa frustración, estudiar cuesta todavía más.
Si empieza a evitar los deberes, se pone de mal humor cuando tiene que estudiar o repite que "para qué voy a estudiar si siempre suspendo", merece la pena prestar atención. A veces el objetivo del refuerzo de inglés para adolescentes no es solamente subir una nota. Es conseguir que el alumno vuelva a sentir que puede mejorar.
¿No sabes si tu hijo necesita refuerzo de inglés?
Podemos ayudarte a descubrir qué nivel tiene y qué está necesitando realmente.
Primera clase GRATUITA¿Una mala nota significa que necesita clases particulares?
No necesariamente. Un suspenso aislado no dice demasiado. Lo importante es observar qué está pasando alrededor de esa nota. ¿Entiende los contenidos? ¿Sabe estudiar por su cuenta? ¿Comete siempre los mismos errores? ¿Se bloquea al hablar? ¿Ha dejado de confiar en que puede mejorar?
Cuando varias de estas cosas aparecen a la vez, ya no estamos hablando simplemente de un examen que ha salido mal. También conviene actuar cuando las dificultades ya estaban presentes al terminar el curso anterior. Esperar a que llegue el primer suspenso de septiembre puede significar que el alumno pase varias semanas intentando avanzar sobre una base que todavía no tiene bien asentada.
¿Cómo saber si mi hijo necesita clases particulares de inglés?
No hace falta esperar a que suspenda varias veces para planteárselo. Si un adolescente lleva tiempo teniendo dificultades con el inglés, tarda mucho con los deberes, necesita ayuda constantemente o evita hablar en clase, puede ser útil valorar si necesita clases particulares de inglés para adolescentes.
También puede necesitarlas aunque apruebe. Algunos alumnos consiguen mantener una nota aceptable porque memorizan para los exámenes, pero tienen lagunas importantes que se hacen más evidentes a medida que aumenta la dificultad.
Antes de buscar apoyo, intenta averiguar qué necesita exactamente. No es lo mismo un alumno que necesita ayuda puntual para preparar un examen que otro que necesita reforzar su base de inglés de ESO.
Las señales que puedes detectar aunque no sepas inglés
No hace falta saber gramática para saber que algo no va bien.
Hay comportamientos que cualquier padre puede observar:
- Tarda muchísimo más con los deberes de inglés que con los de otras asignaturas.
- Se pone nervioso, se enfada o evita sentarse a estudiar.
- Dice que no entiende nada, pero tampoco sabe explicar qué es exactamente lo que no entiende.
- Necesita el traductor para casi todos los ejercicios.
- Evita hablar de cómo le va en inglés.
- Empieza a compararse con compañeros y a decir que "no se le da bien".
Ninguna de estas señales demuestra por sí sola que necesite clases de refuerzo de inglés. Pero varias juntas merecen, al menos, una conversación sobre qué está ocurriendo.
¿Qué debería tener un buen refuerzo de inglés?
Buscar clases particulares no debería consistir simplemente en encontrar a alguien que haga ejercicios con tu hijo durante una hora.
Lo primero debería ser saber qué necesita realmente.
- Una valoración inicial. Antes de empezar, conviene saber qué nivel tiene y dónde están sus dificultades.
- Un profesor que sepa enseñar. Hablar inglés y enseñar inglés no son exactamente la misma cosa.
- Experiencia con adolescentes. No se trabaja igual con un alumno de primero de ESO que con un adulto que prepara un examen oficial.
- Clases adaptadas. Si el problema es el speaking, necesita hablar. Si el problema es una base gramatical débil, necesita trabajarla. Repetir ejercicios sin saber por qué no está funcionando no sirve de mucho.
- Seguimiento. También es importante saber si está avanzando y qué debería seguir trabajando.
En Angloxa trabajamos con clases individuales de repaso de inglés para ESO y Bachillerato. Empezamos por conocer el nivel y las dificultades del alumno y, a partir de ahí, adaptamos las clases a lo que necesita.
¿Por qué es mejor detectar las dificultades antes de los exámenes?
Cuando un alumno empieza el curso con lagunas de años anteriores, los nuevos contenidos no esperan. El temario sigue avanzando, aparecen nuevos tiempos verbales, más vocabulario, textos más largos y ejercicios más complejos. Si la base no está clara, cada tema nuevo puede añadir otra dificultad. Por eso, detectar a tiempo las dificultades en inglés puede evitar que el problema se haga más grande. No significa que haya que apuntar al alumno a clases particulares en cuanto comete un error. Significa observar si existe un patrón y actuar cuando realmente lo necesita.
No esperes a que suspenda para averiguar qué pasa
Las notas son importantes, pero muchas veces llegan después de otras señales. Si tu hijo lleva meses diciendo que no entiende inglés, tarda muchísimo con los deberes, evita hablar o ha perdido por completo la confianza, no hace falta esperar al primer suspenso para empezar a buscar una solución.
Cuanto antes sepamos qué está fallando, más fácil es decidir cómo trabajarlo. Y eso no significa que tu hijo vaya mal en inglés. Puede que simplemente necesite reforzar algunos contenidos, aprender a estudiar de otra manera o tener más oportunidades para utilizar el idioma.
El objetivo tampoco debería ser que saque un diez en el próximo examen a cualquier precio. Debería ser que entienda lo que está haciendo, pueda utilizar el inglés con más seguridad y deje de ver la asignatura como algo que no se le da bien.
¿Quieres saber qué necesita mejorar tu hijo?
Una primera valoración puede ayudarte a saber desde dónde parte y qué tipo de apoyo necesita.
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